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Mi experiencia con cosas. Capítulo 1: Los móviles.

No os voy a engañar, esto está bastante muerto porque estoy sin tiempo, sin ideas, sin ganas, sin vida, sin dinero, sin ánimos, sin azúcares añadidos, sin alcohol, sin gluten y sin trazas de soja.

Pero bueno, mientras los 4 incompetentes de turno de mi curro acaban de hacer sus cosas (sin las cuales yo no puedo hacer nada), se me ha iluminado la bombilla y os voy a explicar mi vida aunque os importe una mierda, porque es mi blog y me lo follo cuando quiero.

[NOTA: A partir de aquí está todo re-escrito porque se me ha borrado el puto artículo entero cuando estaba ya acabado y estoy de una mala hostia que no me cabe en el alma. Así que si notáis algo de bilis extra que sepáis que es por eso, pero intentaré re-hacerlo lo más similar posible a la idea original.]

Se me ha iluminado la cabeza y, a partir de ahora, imagino que una vez por semana o así haré un artículo en el cual os contaré experiencias que he tenido con cosas. Así que, al turrón.

En esta fantabulosa edición: Mi experiencia con los móviles

Nowadays (ojito a mi inglés de Oxford) es algo habitual cambiarse de móvil frecuentemente, o porque se queda obsoleto al poco tiempo de comprarlo o porque se les rompen la pantalla o los componentes… ESPERA. Aquí quiero hacer un inciso: Qué mierda les hacéis a los móviles, gente? O sea, os habéis fijado que como mínimo 4 de las personas que tenéis alrededor tienen el móvil roto? Lo usan para compensar la pata coja de la mesa? No lo entiendo… Bueno, a lo que iba:

Yo hace unos 5 años que tengo móvil y he tenido 5 móviles diferentes, no porque me lo cambie cada año, no. (De hecho, el que tengo ahora creo que en verano hace 2 añitos ya) Así que allá vamos, empezaremos por el principio (claro, por dónde sino?)

Samsung Galaxy Mini

Mi primer móvil y el primero de los insultos que recibí: “Ande vas con esa mierda?”. Éste móvil me lo regalaron mis padres cuando me saqué la ESO y la verdad es que fueron un poco tacaños. Me regalaron éste porque había una oferta con Yoigo (que menudos hijos de su respectiva madre los de Yoigo, pero de eso ya hablaremos, ya…) en la cual te ofrecían 250mb + 60 minutos + 100 SMS’s por 6€ al mes si comprabas el Galaxy Mini por 36€. PERO A VER ÁLMAS DE CÁNTARO! Dónde me vais con la mierda esa de 3’14 pulgadas? Que parecía un puto tamagotchi! Que tengo las manos grandes, que no tengo dedos, tengo chorizos. Que yo le daba a las teclas de dos en dos! Nada, que a los dos meses se me hincharon las pelotas y tiré de ahorros. Móvil nuevo.

Doogee BigBoy

He de reconocer que aquí se me fue la flapa totalmente. Pasé de la minucia de las 3’14 pulgadas a la bestialidad de 6’1 pulgadas. Sí, yo iba to’ chulo por la vida con mi mastodonte (que en verdad era una mierda porque no rendía tanto, pero bueh, uno era joven y se emociona con cualquier mierda) y como siempre dicen, cuanto más quieres, más pierdes.
Un día me agaché a atarme las bambas y se me quedó el móvil encajado entre el cinturón y el bolsillo y se aplastó. Ni medio año me duró. 160€ a la basura.

LG L3

Éste móvil lo tuve 3 meses mientras ahorraba para pillarme uno nuevo, así que sólo diré 5 palabras: UNA PUTA MIERDA DE MÓVIL.

Doogee Dagger

Quise volver a probar con la marca china y me compré un Dagger. Era bonito y tenía buenas medidas. 5’5 pulgadas es lo que suelen tener los móviles que se compra hoy en día la gente así que lo consideré algo “normal”. Su final fue rápido e indoloro (para él, a mi me dolió horrores en la cartera) así que no me voy a extender mucho en esta parte. Lo metí en la mochila, se me olvidó, tiré la mochila al suelo y adiós móvil. Lo curioso es que se le destrozó el display pero el panel táctil quedó intacto. Quien lo entienda que me lo explique… 8 meses que duró el amigo y 135€ al contenedor.

Samsung Galaxy Duos

Lo mismo que con el L3, fue de transición. Sólo que éste al menos no era una puta basura. No rendía como un S7, obviamente, pero no me podía quejar. Total, para lo que lo usaba en esos tiempos de soledad iluminadora…

Huawei Honor 7

Aquí fue cuando me puse a currar y ya decidí que me iba a comprar algo decente, dejándome mis cuartos. Y la verdad es que tengo muy bien amortizados los 309€ que me costó el amigo en su momento. Aún lo conservo, es mi móvil actual y como comentaba antes ya tiene casi 2 años. Es precioso (a mi parecer, vaya. Para gustos, colores. Que hay gente que le gusta el Renault Twizy sabes. Estáis enfermos), rinde muy bien y lo tengo impecable, ni un sólo toque. Y espero que así siga mucho tiempo porque no están las cosas como para comprarse un Note 7 y que te explote en la cara.

 

Hasta aquí la historia de mis teléfonos móviles. La semana que viene supongo que haré algo similar. Tal vez lo haga de las compañías telefónicas ya que antes he hablado de Yoigo y me apetece contar cositas.

 

Si os ha gustado (y si no pues también, no?) compartidlo por ahí, comentad si os apetece y si os ha molado hacédmelo saber.

 

Bendiciones y buenas noches.

Sobre Marcos Sánchez

21. Joven (creo), un puto loco, apasionado de la tecnología y el baloncesto. Humano por afición, cabronazo por gusto.

Echa un vistazo a esto!

Magia potagia…

A mi de pequeño me gustaba mucho la magia, iba a muchos espectáculos e incluso …

Tonto quien lo lea :D